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Debe de haber alguna forma de salir de aqui dijo el bromista al ladron. Hay demasiada confucion, no encuentro consuelo. Los hombres de negocios se beben mi vino, los ladrones cavan mi tierra. Ninguno de ellos en su estilo, es conciente de lo que eso vale, no hay razon para ponerse nervioso dijo amablemente el ladron. Hay mucha gente entre nosotros que piensa que la vida no es sino una broma. Pero tu y yo ya hemos pasado por eso, y este no es nuestro destino; asi que hablemos falsamente, se esta haciendo tade.
A lo largo de la torre de vigia, los principes vigilaban el panorama. Mientras todas las mujeres tajinaban.
Los sirvientes descalzos tambien; afuera a lo lejos un gato montes gruñia, dos jinetes se aproximaron y el viento empezo a ulular.

martes, 8 de septiembre de 2009

Un paseo por los sentidos

Paseaba absorto en sus pensamientos junto al mar, por aquel paseo que tantas tardes de soledad llegó a ser cómplice y amigo de sus desvaríos y despropósitos, cuando el lápiz cubría papel tras papel, con todo aquello que llegaba a su imaginación. Retales literarios incompletos que ya irían cogiendo cuerpo en algún momento, cuando la inspiración volviera.
Hoy simplemente caminaba, un aroma salado cubría el aire que respiraba. El sonido de las olas rompiendo contra las rocas, era el único acompañamiento que sus oídos dejaban entrar.
Su mente estaba muy lejos de allí, perdida en un lugar muy lejano, donde daría cualquier cosa por estar. Intentaba calcular los segundos o metros, minutos o kilómetros que separaban tanto amor, pensando con qué tipo de medida se mediría esa sensación.
Entre frases que su mente le dictaba, aquellas que en ese mismo momento le diría y que jamás volvería a recordar, intercalaba miradas al horizonte, miradas que se perdían donde el mar se fusiona con el cielo, y donde al final de aquel infinito espacio, se encontraba la dueña de sus deseos.
Tanto se había abstraído en sí mismo, que no reparo en las gotas que habían comenzado a caer, ni él sabía cuando. A pesar de todo, no dejo de caminar, sentía la humedad en su rostro y como se había agudizado el olor a salitre que venía de la orilla y sus rocas. Volvía la cabeza de vez en cuando para observar el recorrido de aquel costero paseo, pero estaba solo, nadie era capaz de seguir sus pasos bajo la delicada capa de gotas de lluvia que ya mojaban el suelo y que entremezclaba los aromas a tierra mojada con el tan cercano mar.
Simplemente era un día más de los que sumar a su vida, nada especial traería para mencionar, pero era consciente de que cada minuto que estaba pasando, algún día sería plasmado en el papel, como tantas otras veces sucedió. Era aquella sensación relajante y distendida de los elementos que se asociaban , la que agolpaba las palabras en su mente y las mezclaba con los recuerdos, los sentimientos, las añoranzas y los deseos de tanto amor que llenaba su mundo en ese momento. Con todo ello, cualquier noche se sentaría cerca de la ventana, apoyaría su bolígrafo contra el papel, y mirando a la luna, contaría lo especial de aquel día, en el que paseando, se enamoro un poco más de la vida.

Dedicado a una estrella, que fugaz pasó por mi vida, quedandose a vivir en ella.

1 comentario:

Lola dijo...

Morocho, te admiro muchisimo amo todos tus textos , pretextos, ideas fotos , palabras y demas SOS DIOS u.u